Me encantó este lugar. Es la primera vez en la vida que tengo unas vacaciones para realmente DESCANSAR, pues es una playa bastante remota, solitaria y tranquila. La anfitriona es muy amable, muy atenta, siempre pendiente de que sus huéspedes estén cómodos y felices. La playa es enorme, el mar es un poco movido, pero se puede nadar con tranquilidad. Las olas son muy agradables para jugar y divertirse en ellas y aptas para surfear. Este hospedaje es ideal para personas descomplicadas que se adaptan fácilmente a su entorno. Si estás buscando lujo y las comodidades de la ciudad (WiFi, aire acondicionado, TV, comida a la carta, agua caliente), entonces este hospedaje NO es para ti. ¡Volveré siempre que pueda!
Bien