¡Pésimo servicio! Andan más pendientes de cambiar la música, de sus celulares, y de preocuparse por quién se va ir primero a la casa, que en hacer un buen corte. Se demoran mucho por estar gritándose cosas irrelevantes entre los mismos empleados.El resultado del corte: trasquilada segura y un precio no razonable para un corte de pésima calidad.