Es un lugar ideal para disfrutar de unos deliciosos postres en medio del viaje por el magico paisaje de Santa Rosa. La porcion de los postres es muy generosa y el precio es razonable. Recomiendo el de limon y el de milo. Hay sillas para sentarse y descansar y la atencion es epectacular. Es un emprendimiento de madre e hija para apoyar!