El lugar es amplio y agradable, pero los helados no me gustaron para nada, demasiado caro el precio y muy pequeñas las bolas de helado y los ingredientes de las copas. Pero algo que me disgusto aún más es que la persona que atiende no tenía un uniforme o un delantal siquiera, con el cabello desordenado y sin gorro y se mantenía con el celular en la mano. ¡Súper antihigienico!