Un buen sitio, para comer un delicioso helado con una espectacular vista a la basilica del señor de los milagros y a pocas cuadras de esta.Un lugar pequeño pero muy acogedor con muy buena atencion y gran variedad de sabores en helados. Vale la pena hacer un alto en el camino y disfrutar de este sitio y refrescarse con sus productos.
Muy delicioso y agradable atencion
Muy buen servicio gracias